La lealtad no se negocia y es recíproca, por Domingo Peppo

Hoy conmemoramos el 17 de octubre de 1945, que marca el fin de una Argentina y el comienzo de otra; pero no lo evocamos como una simple reminiscencia del pasado sino como una bandera de reivindicación de las luchas por la Dignidad Nacional.

Dignidad que fue recuperada por el Coronel Juan Domingo Perón para el Pueblo Argentino, dando nacimiento a un vínculo perpetuo e inquebrantable de lealtad; lealtad que no se negocia y es recíproca, del pueblo que reconoce a los dirigentes que los representan y los defienden a través del voto popular y de los dirigentes cuando defienden los intereses del pueblo.

 

En una época donde los deberes patronales habían caído en el olvido libres de la tutela del Estado sometiendo a los trabajadores a abusos y violaciones sistemáticas de sus derechos, donde la economía era dominada por la oligarquía terrateniente y los intereses extranjeros, aparece en la vida política de nuestro país el Coronel Juan Domingo Perón asumiendo el 27 de octubre de 1943, a su pedido, como titular del olvidado Departamento Nacional del Trabajo, desde donde pudo lograr su objetivo de convertir a este modesto organismo en la anhelada Secretaría de Trabajo y Previsión.

 

Desde la Secretaría impulsó importantes medidas en favor de los trabajadores como la creación de Tribunales de Trabajo, ley de despidos, seguro social obligatorio y la jubilación, mejoras salariales y aguinaldo para los trabajadores, jornada de ocho horas diarias y vacaciones anuales pagas, sanción de los estatutos del Peón de Campo y del Periodista y la firma de los primeros convenios colectivos de trabajo, entre otras tantas medidas, todo con una visión opuesta al capitalismo salvaje y al comunismo internacional.

 

El apoyo de los trabajadores a Perón, cansados de la indiferencia y el desdén, fue inmediato y esto fue repudiado dentro de su propio gobierno. El 12 de octubre de 1945 el presidente Farrel ordenó la detención de Perón y su traslado a la Isla Martín García en un intento por hacer desaparecer a un líder que ya estaba entronizado en el corazón de millones de argentinos.

 

La reacción no se hizo esperar y el Comité Central de la Confederación General del Trabajo (CGT) declaró una huelga general a partir de la hora cero del 18 de octubre; sin embargo, la clase obrera no quería esperar hasta el 18 de octubre y ya desde el día 16 por la tarde empezaron a dejar sus lugares de trabajo.

 

Por primera vez, la clase trabajadora, el subsuelo de la Patria sublevado como tan acertadamente lo describió Raúl Scalabrini Ortiz, se movilizó masivamente para exigir la libertad de su líder: El Coronel Juan Domingo Perón.

 

Esa masa anestesiada había salido del letargo, armados de esperanzas, valor y entusiasmo, y poco a poco, desde las primeras horas de la mañana del 17 de octubre de 1945 comenzaron a llegar a la Plaza de Mayo miles de trabajadores provenientes de Barracas, La Boca, Parque Patricios, de los barrios populares del Oeste de Capital Federal y de las zonas industriales de alrededores. Llegaban con banderas y pancartas, en camiones o a pie. La Policía por orden de los militares había levantado los puentes sobre el Riachuelo que son el paso obligado hacia la Capital para quienes provenían de la zona sur como ser Avellaneda, Lanús, Quilmes, Berisso entre otras localidades, lo que obligó a muchos a cruzar en bote, a tabla o nado, porque nada detendría ese fervor y ese clamor que nacía de las entrañas mismas del pueblo.

 

Los trabajadores cansados por la larga caminata desde los suburbios de Buenos Aires aliviaban sus agotados pies en las fuentes de la Plaza de Mayo, hecho que fue visto por las clases acomodadas y la oligarquía porteña como una escandalosa profanación de una fuente pública. Sin embargo, para nosotros “esas patas en la fuente” simboliza el auténtico bautismo peronista, porque el peronismo surgió de abajo, de esas patas descalzas que dejaron su huella imborrable en la historia.

 

Han transcurrido 72 años de aquel memorable y glorioso día donde los militares se vieron obligados a buscar a Perón para calmar a su pueblo. A las 23:10 horas del miércoles 17 de octubre de 1945, luego de un día de intensas reuniones y negociaciones, Perón aparece en el balcón de la Casa Rosada y se reencuentra con su pueblo trabajador, con su libertador, en un interminable abrazo vital, trascendental y fundacional.

 

A partir de esa gesta ese pueblo y esa conducción sellaron un pacto de lealtad que llevó al nacimiento de la fuerza política más importante de Latinoamérica “El Peronismo” y la conquista del Gobierno para grandeza de la Patria y el bienestar del Pueblo Argentino.

 

Nos sentimos orgullosos de esa lealtad que profesamos y que implica mancomunión con los ideales de la transformación: justicia social, independencia económica y soberanía política.

 

Lealtad que tuvo el pueblo cuando en el año 2007 dio a este proyecto político la oportunidad de gobernar la provincia y que fue ratificada elección tras elección, porque no solo cumplimos con creces nuestras promesas de campaña, sino que le devolvimos al pueblo chaqueño la esperanza de creer y de soñar con un Chaco de Progreso.

 

Y a los otros, los de la década perdida, de las excusas permanentes, de las promesas incumplidas, los que se aliaron al gobierno nacional traicionando a su pueblo, a ellos la ciudadanía les va a volver a dar el rol que se merecen, el de minoría.

 

Más que nunca necesitamos de un peronismo firme, comprometido con los ideales que nos legaron Perón y Evita, porque este 17 de Octubre nos encuentra en el escenario de una Patria que está siendo devastada por las políticas neoliberales, abusivas, de recorte y violatorias de derechos impuestas por la oligarquía porteña que gobierna nuestro país.

 

Este 22 de octubre los chaqueños van a depositar su confianza a quienes realmente representan los intereses de la provincia y defienden el federalismo, porque nuestras promesas de campaña no son solo promesas, sino el Chaco de los hechos, de las realizaciones, del progreso, del futuro.

 

Para seguir haciendo honor al Peronismo, a nuestra historia de lealtad con las convicciones, con el pueblo de nuestra provincia, el 22 de octubre votemos con el corazón, por los candidatos del Frente Chaco Merece Más y que sea el pueblo quien nos elija para seguir construyendo la provincia y el país que nos merecemos.

 

¡Viva la Patria, Viva Perón!

 

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